Una canción muy movida de la cantante canadiense. Muestra de una forma muy literal, la
sensualidad de la voz de Diana Krall.
Cuando
hablamos de sensualidad, no nos referimos a esa dulce y picarona voz de la cual
se baso su ante ultimo disco “Quiet Night”, sino a un erotismo plagado de energía y potencia. Realmente esta canción transmite un amor desenfrenado, loco
y lleno de pasión y deseo.
Vivamosla!